Cuando pienso el mundo, que se paga y se muere, por falta de Cristo. Viendo el caos profundo, en que se desbarranca la ciega humanidad, por falta de Cristo. Del Espíritu mismo, de mi espíritu, brota un único grito: Estribillo: MI VIDA POR CRISTO. NO TENGÁIS MIEDO, ABRID EL CORAZÓN. ABRIDLE A CRISTO EL CORAZÓN DE PAR EN PAR NO TENGÁIS MIEDO. Viendo a la juventud, marchita y destrozada, en la primavera de la vida, Quisiera multiplicarme y dividirme, para escribir predicar y enseñar a Cristo. Del Espíritu mismo, de mi espíritu, brota un único grito: Estribillo...